La leyenda de los ahuehuetes o del niño que se convirtió en tlacuache

ahuehuetes



En el Pueblo Mágico Yuriria de Guanajuato, existe un hermoso jardín que encierra una historia triste. Nos referimos a la leyenda de los ahuehuetes

La leyenda de los ahuehuetes cuenta este suceso concentrándose principalmente en Antón Trombón y su esposa, María Pacueca y su pequeño hijo. La invasión chichimeca ocurrió un día que Antón y los hombres del pueblo habían ido de cacería, por lo que el pueblo se encontraba vulnerable ante cualquier tipo de ataque.

La leyenda tiene dos versiones, la primera indica que los chichimecas se hicieron de todas las posesiones que pudieron y también tomaron prisioneros a algunos pobladores, en particular mujeres y niños, que fungirían como sus esclavos; otra versión indica que cuando los invasores ingresaron al exconvento intentaron atacar a la estatua de piedra de San Nicolás y una vez se dieron cuenta de su error, entonces decidieron asaltar el resto del pueblo y atrapar a los pobladores.

Al regreso de Antón Trombón y los demás hombres encontraron sus hogares saqueados y que se habían robado a sus esposas e hijos, por lo que se armaron para perseguir a los chichimecas.

La leyenda del niño que se convirtió en tlacuache 2

Antón contaba con un clarín propio de los capitanes de la guardia española, mismo que él utilizó a su favor durante la persecución de los chichimecas. Antón logró evadir el enfrentamiento armado al tocar el clarín y hacerle creer a los invasores que en realidad se aproximaba la guardia española y provocando su huída.

No obstante, una vez los presos pudieron volver con sus familiares, Antón y María no pudieron encontrar a su pequeño hijo. Conmovidos por su historia, una vez la pareja falleció, los lugareños de Yuriria decidieron plantar tres árboles, uno en representación de cada miembro de la familia, siendo el tercero el “Niño Perdido”.

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Con el paso del tiempo, en los ahuehuetes una familia de tlacuaches encontró su hogar, en particular uno que solía esconderse en el árbol que correspondía al del niño perdido, por lo que la gente pronto creyó que se trataba del mismísimo niño, que incapaz de retornar a casa en vida, en el espíritu de tlacuache lo intentaba.

Sin embargo, la longevidad de los ahuehuetes se vio coartada, primero un 30 de diciembre de 1909 cuando el árbol más grande de los tres, identificado como Don Juan Trombón, se incendió como producto de un accidente, después de que Román Molina intentara ahuyentar al nido de tlacuaches.

La leyenda del niño que se convirtió en tlacuache 4

Años más tarde, hacia la década de los 60, los dos árboles restantes con vida comenzaron a secarse y a pesar de los intentos gubernamentales por salvarlos todas las tácticas utilizadas no funcionaron. Hoy sabemos que el ahuehuete, el árbol nacional en México, es particularmente vulnerable al muérdago, una plaga que se introduce a sus raíces y les roba todos los nutrientes, provocando que estos grandes árboles comiencen a secarse hasta morir de forma definitiva.

Sin embargo, a pesar de la muerte de estos árboles, su leyenda sigue con vida y aún se transmite, así como el tlacuache, el único marsupial nativo de México.

Fuente: mexicotravelchannel


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