Relatos de terror: Mi hija y la muerte

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Me imaginé estar en sus zapatos y no podía siquiera pensar, en el dolor que podría sentir aquella madre al perder a su hija

La muerte y la niña | NotigramCon mi madre éramos muy unidas, la admiraba tanto que mi sueño era ser como ella. Fue por eso que cuando falleció quería tener una hija para enseñarle lo mismo que aprendí de ella. Me hacía falta tener ese vínculo que según yo con la partida de mi madre jamás volvería a recuperar.

Tenía a mis hermanos y a mi padre, pero con ellos no era la misma relación, si bien es cierto que los amaba con el alma, con mamá era algo más que un amor de hija, era una conexión de almas.

Fue así que al crecer y casarme busque incesantemente tener una hija, producto de esto nacieron mis dos hijos, pero aun necesitaba llenar el espacio que había dejado mamá.

Después de varios intentos logré quedar embarazada de una niña.

Recuerdo cuando me dieron la noticia, no puedo expresar la alegría que sentía, independientemente de que amaba a mis hijos el hecho de tener una niña hacia completa mi felicidad.

Al pasar los meses mi barriga crecía en forma normal, pero en mi interior podía presentir que algo no andaba bien.

Cada noche sentía una sombra que se acercaba en cada ocasión un poco más, esto me asustaba demasiado en especial cuando se acercaba el momento de mi parto.

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La noche antes de su nacimiento aquella presencia se acercó a mi lecho. Sentí un enorme frío que me invadía y podía sentir el aliento de muerte que se presentaba ante mi.

Posó una mano en mi barriga y sentí un dolor inmenso.Llorando con mucho dolor y desesperación le rogué que no le hiciera daño a mi bebe. Le dije que le entregaría lo que quisiera pero que no me privará de mi hija, y la muerte escuchó mi ruego.

Al día siguiente di a luz a mi bebé con mucho dolor, pese a que ya había pasado por la experiencia del parto, en esa ocasión fue muy distinto, sentía que se me iba la vida al darle vida a ella.
Después de mucho esfuerzo logré por fin darle nacimiento.

Cuando la pusieron en mi pecho sentí un enorme amor al mirar su hermosa carita, me dio calma al sentirla segura entre mis brazos y la llame Esperanza.

Esperanza crecía como una niña normal, era una bebé muy tranquila y sana, casi no me daba problemas por lo que en mi casa reinaba la armonía, lo único que me parecía un poco extraño era que no lloraba, siempre miraba al horizonte y sonreía como si algo la estuviera entreteniendo.

Al paso de los años esta actitud se agudizó y ya no sólo miraba y sonreía sino que ya interactuaba con este ente. Habían ocasiones en que la sorprendía teniendo divertidas conversaciones las cuales terminaban en carcajadas. Ésto me incomodaba por lo que decidí llevarla al psicólogo, pero ésto no sirvió de mucho. Su diagnóstico fue que estaba en perfecto estado y que tenía una gran imaginación al crearse un amigo imaginario, algo totalmente normal en los niños de su edad, pero yo intuía que había algo más.

Este presentimiento me aterraba, ya que las veces que la sorprendía hablando con este ser, podía sentir la misma sensación de miedo que me producía la extraña sombra que se me presentó durante el embarazo.

Tratando de distraerla y de que olvidara a su amigo imaginario le regale un gatito. Ella estaba muy feliz, amaba y cuidaba a su mascota, a quien le puso por nombre Canela por su color café.



Ella y canela pasaban juntos la mayor parte del día, pero aun así no se olvidó de su amigo imaginario, a pesar de que a Canela no le agradaba tal presencia, puesto que cuando Esperanza hablaba y reía canela se engrifaba y se ponía en señal de ataque, hasta que un día en medio de este enfrentamiento su corazón dejó de latir.

Extrañamente Esperanza no estaba triste por la partida de Canela, según ella aún podía verlo y jugar con él, lo cual me preocupó demasiado, pero viendo que no sufría, preferí dejar así el tema y no seguir preguntándole por la pérdida.

Así fue pasando el tiempo, hasta que tuvo edad suficiente para ingresar a un colegio. En un principio se comportaba como una alumna normal, incluso se hizo de una buena amiga… Carla, quien a parte de ser compañera de su sala, también era nuestra vecinita.

Todo andaba bien entre ellas, pero cierto día recibimos la noticia de la muerte de la abuelita de Carla, dejando a la niña en una total desolación y tristeza.

Esperanza veía que su amiga había cambiado mucho y esto la preocupaba, en su inocencia me preguntó porque su amiga estaba tan triste, le explique sobre el proceso de muerte lo cual no entendía, para ella era algo natural. Sorprendentente me contestó que la abuelita no se había ido que estaba siempre al lado de Carla que ella la podía ver.

Me asustó su respuesta y sin saber que contestarle solo le dije; que eso era imposible y que ya no inventara historia.

Ella me miró con cara de decepción bajando la mirada y ya no dijo nada más. Al otro día vi a Esperanza tener una conversación con Carla fuera de la casa vecina. Esperanza la abrazó como despidiéndose de ella, quien se veía un poco más alegre y luego regresó a casa. A las horas después escuchó un grito aterrador, era la madre de Carla quien salió a la calle con su hija muerta en sus brazos.

Esto me destrozó el corazón, me imaginé estar en sus zapatos y no podía siquiera pensar, en el dolor que podría sentir aquella madre al perder a su hija .Corrí hasta la habitación de Esperanza y la abrace fuertemente, diciendo que nadie nunca me la arrebataría de mis brazos.

Esperanza me miró extrañada y pregunto que ocurría.

No sabía de que forma darle la noticia de que su mejor amiga había muerto, pero ella parecía ya saberlo. Me dijo:

-Mami no llores, Carla esta bien, ella cumplió su sueño de irse con su abuelita… Estaba muy triste porque la extrañaba, por eso le pedí a mi amiga que las reuniera-

No entendía a que se refería, solo guarde silencio y la volví a abrazar.
Desde ese momento algo en mi cambió, ya no la veía como mi hija, sino como una niña que me inspiraba miedo, su forma de ver la muerte tan natural o como algo bueno me producía una cierta inquietud.
FITO ESPINOSAAl pasar los días le pregunté si no extrañaba a su amiguita, puesto que me di cuenta que ya no había hecho nuevos amigos. Ella me contestó que no era necesario hacer más amigos, puesto que Carla siempre la iba a visitar junto con su abuelita, ésto me inquietó aún más.
Paso un tiempo y mi padre enfermó, no era grave supuestamente, pero Esperanza me dijo que debía despedirme de él ya que abuelita vendría en su búsqueda, le dije que como ella sabía eso y nuevamente me mencionó a su amiga, la muerte quien le había dado la noticia.
Ya a esas alturas no dudaba de la palabra de mi hija por lo que corrí a casa de papá pudiéndome despedir de él con el dolor de mi corazón.
Así fueron pasando varias situaciones de muerte en las cuales Esperanza me avisaba con tiempo, así me pude despedir de uno de mis hermanos, algunas tías y mi abuelita materna quien en su lecho de muerte me dio un extraño mensaje.
-Esperanza tu hija no debe estar aquí, ella debió partir hace tiempo, pero tu la retuviste por tu egoísmo y capricho de querer una hija, tu y tu familia están en peligro, ella no pertenece a este mundo –
No quería aceptar las palabras de mi abuela, la mire con odio y solo le dije que ella no sabía de lo que hablaba, que sólo estaba delirando por el hecho de estar a portas de su muerte.

-Estoy muy lúcida en lo que te estoy diciendo, busca la lista, quemala y entrega a tu hija a donde pertenece No quise seguir escuchándola, y sólo me retiré diciéndole que descansará en paz, que de mi hija nada ni nadie me apartaría.

Caminé hasta casa llorando por las palabras de mi abuela, recordando todo lo que había hecho por tener a mi hija, recordé que llorando frente a la tumba de mi madre le rogué porque me mandara una hija y recordé la emoción que sentí cuando me enteré que ella venía en camino pensando en que era el regalo de mi madre quien había escuchado mis súplicas. ¿Como podría renunciar a mi hija? ¿Como podría vivir sin su mirada, sin su dulce voz, sin cada uno de sus gestos? La simple idea de no tenerla conmigo me mataba, era mi tesoro más preciado, la niña de mis ojos y la luz de mi vida… ¡No, no podría vivir sin ella!

Llegue a casa y seque mis lágrimas para que mi familia no me hiciera preguntas, sobre todo Pablo, mi esposo, quien desde hacía un tiempo sospechaba que algo no andaba bien con Esperanza.

A pesar de mi esfuerzo no pude ocultarle mi pesar, por lo que le conté lo que había ocurrido. Pablo reaccionó mal, fue a la habitación de Esperanza y le preguntó si tenía alguna lista. Ella solo se sonrió sarcásticamente y dijo.

-Papá se volvió loco, no se de que habla, pero no me gusta que me grite-

A la semana siguiente Pablo sufrió un accidente fatal, dejándome sola a cargo de mis tres hijos quienes estaban destrozados, excepto Esperanza que como siempre se tomaba la muerte con total naturalidad.

Yo no sabia que pensar, pero sentía que algo andaba mal desde que nació Esperanza, jamás se dejó de sentir el olor a muerte que percibí aquella noche antes de su nacimiento, pero en mi afán de disfrutar a mi hija no le di importancia, así como tampoco a las plagas de mosca que aparecían cada tres días en la casa después de fumigarlas.



Al regresar a casa después del funeral de Pablo, Diego mi hijo mayor que en ese momento tenía veinte años, estaba completamente afectado por la muerte de su padre, el dolor se le notaba en la mirada y en su voz quebrada, para él fue un gran golpe, como hijo mayor, era quien estaba más cercano a su padre, quien también era su mejor amigo. Éste al ver la indolencia de Esperanza quien se burlo de sus lágrimas, la encaró diciéndole que era una niña despiadada sin corazón, que era un monstruo.

Esperanza en ese momento cambió su expresión divertida por una de odio y sin decir nada se retiró a su habitación.

Al cabo de una semana Diego sufrió un paro respiratorio muriendo en el acto.

Yo ya no daba más del dolor, mi marido y mi hijo perdidos en menos de un mes, me habían hundido en una total depresión, ya no quería comer ni levantarme de la cama, solo cuando Esperanza y Andrés mi otro hijo, me visitaban en mi habitación me daban fuerzas para no dejarme llevar por la muerte, pero aun así no eran suficientes para ser feliz, mi familia se había destruido.

Al cabo de un mes volví a visitar el cementerio en donde estaba Pablo y Diego. Desde lejos pude ver que había una joven quien yo no conocía arrodillada llorando ante la tumba de Diego. Me acerque y le pregunté si era su amiga. Ella enjugándose las lágrimas me dijo.

-Diego era mi novio, llevábamos seis meses juntos cuando murió, pero yo me enteré recién hoy que estoy esperando un hijo de él, ahora me siento perdida, se que mi padre no aceptarán este hijo, desde que murió mamá, él se puso más estricto conmigo, es por eso que he venido a pedirle perdón a Diego por lo que haré-

Su tristeza me conmovió y le ofrecí mi ayuda, después de todo la noticia de que sería abuela me dio una nueva ilusión, por lo que no permitiría que aquella joven interrumpiera ese embarazo, no lo permitiría.

Kahlo - Niña con mascara de muerte (Ella juega sola) Óleo ...Melissa aceptó mi ayuda y se fue a vivir a mi casa, esta nueva motivación me dio mucha alegría y cambió en algo mi existencia más aun cuando me enteré que sería una niña, tendría una nieta a quien le entregaría mucho amor.

Esperanza al ver mi emoción y al sentirse algo desplazada comenzó a sentir celos, por lo que me dijo.-

No pongas tus esperanzas en ese bebe pues dudo que nazca, solo yo soy tu niña y solo a mi me debes amar-

Esto me enfureció, por lo que corrí detrás de ella hasta su habitación para regañarla. Pero cuál no fue mi sorpresa cuando veo que no estaba sola.

A su lado estaba aquella presencia la cual recordaba muy bien desde mi último embarazo, era la muerte a la que Esperanza le entregaba un papel.

La escena era espeluznante y el olor me producía náuseas, me quedé paralizada por un momento, intimidada por aquella presencia, pero al ver el nombre de Melissa en aquel papel vencí mi temor y me avalance sobre ella para quitarle aquel papel.

En ese momento la muerte muy molesta emite un gruñido ensordecedor y veo que su presencia se hace aún mayor sobre mi y con un sonido gutural me dice:

-Hicimos un trato la última vez que te vi, y me ofreciste lo que yo quisiera a cambio de la vida de tu hija… Un año más de vida tendrá ella a cambio de cada vida que me entregue anotada en este papel-

En ese momento revise aquella lista y con asombro me pude dar cuenta que estaban los nombres de todos quienes habían fallecido con fecha y hora de su muerte, comenzando por canela su primer gatito y terminando con la mía en la fecha en que Esperanza cumpliera dieciocho años, también estaba la fecha de Andrés a quien puede ver que solo le quedaban tres meses de vida y que el nombre de Melissa estaba anotado como fecha de muerte ese mismo día pero hacía media hora antes de leer la lista.

Caí de rodillas y con la cara entre mis manos lloré por la pérdida de mi nieta quien estaba en el vientre de Melissa y entre lágrimas le grite a la muerte que ya no quería seguir con ese trato, y que con el dolor de mi corazón le entregaba a Esperanza mi hija.

La muerte se acercó a mí y me dijo.

La imagen puede contener: una o varias personas-Esperanza no es tu hija, tu jamas tuviste una hija otorgada en esta vida, aquel día que lloraste frente a la tumba de tu madre, estaba un alma vieja de una antigua bruja quien esperaba la oportunidad de volver a este mundo, fue por eso que cuando me enteré que se me había escapado aquella alma, fui en su búsqueda, pero tu con tu deseo de ser madre de una hija la retuviste fuera de mi alcance, es por eso que jamás me he apartado de ella esperando la oportunidad de poder regresarla a donde pertenece, pero ella es poderosa y cada vez que venía a buscarla me ofrecía una nueva alma impidiendo que me la lleve a ella, solo tu tienes el poder para otorgarme mi derecho de reclamarla-

Luego de escuchar todo esto, grité que se la llevara no arriesgaría la vida de Andrés a manos de una bruja por mucho que la amara.

La muerte se acercó a ella y besando su boca le sacó su aliento de vida. En ese instante veo como la apariencia de una anciana con aspecto siniestro sale de ella, quien agresivamente me grita que jamás tendré una hija. Desapareciendo junto a la muerte.

Me quedé aún de rodillas sola en la habitación respirando el intenso olor a podredumbre. Llorando con el cuerpo inerte entre mis brazos de quien supuestamente había sido mi hija y con el dolor de haber perdido a mi nieta sin haberla conocido.

Después de unos minutos Andrés me saca del estado en el que estaba, aún con aquella lista en la mano recordé las palabras de mi abuela y procedí a quemar dicho papel.

Cuando ya no quedaba nada, recibí una llamada… Era un policía anunciando la muerte de Melissa en un accidente de tránsito. Mis temor se hizo efectivo con la confirmación de su muerte pero había algo más. Cuando llevaron a Melissa al hospital aún estaba con vida por lo que pudieron sacar a su hija de su vientre con vida.

No podía creer que aún tenía una luz de esperanza para seguir luchando.

Corrí al hospital junto con Andrés y cuando tomé aquella frágil bebé en mis brazos sentí aquella conexión que no había sentido desde que estaba con mi madre, era aquella niña quien había llegado a completar mi alma. La llevé a casa y la crié como a una hija, y junto a Andrés reconstruimos una nueva familia junto al padre de Melissa quien no sabía nada de su embarazo, y quien había buscado incesantemente a su hija, puesto que ésta por miedo a su reacción solo se escapó de casa sin dar señales de vida.

El dolor de su pérdida hicieron que se aferrara a su nieta al igual que yo, dolor que nos unió y que transformamos en amor.

Luego de todo lo vivido no me queda más que decir que no hay que forzar las cosas, en mi afán y capricho por tener una hija invoque inconscientemente fuerzas oscuras que se aprovecharon del deseo de mi corazón, poniendo en peligro a toda mi familia, sin darme cuenta que las cosas son como deben ser, si me hubiese esperado a que la vida siga su curso normal estaría aún con mi familia y que aquella conexión de alma llegaría igual, tal vez no por una hija pero si a través de una nieta. La vida es sabia solo hay que confiar en ella y en sus designios sin desesperarnos.

Fuente: PostmortemX666


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