Relato compartido: Mi novia la bruja

bruja



Cada que llegan las vacaciones debo regresar a mi pequeña ciudad, donde mi novia, a quien amo y temo a la vez, me espera

brujaTodo comenzó en la preparatoria, yo era un chico sin muchos amigos, pero en ese entonces me sentía afortunado pues era novio de una de las chicas más guapas de la escuela, por lo que nada me hacía falta, bueno al menos eso creía…

A diferencia de mí, mi novia si tenía amigas, eran un grupo de tres, solían vestir de negro, escuchar música tipo dark o gótica, jugar Ouija y ese tipo de cosas que muchos considerarían como “raras”.

Para mí era muy divertido, pues tenía con quien juntarme en los recreos, además que también me gustaban los temas paranormales, sin embargo no era tan fanático como ellas.

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Como mi novia y sus amigas solían juntarse fuera de la escuela también (yo no porque vivía lejos), entre horas libres y el recreo solían hablar de hechizos que hacían a otros estudiantes de la prepa, si funcionaban o no, etc.

A mí eso no me gustaba mucho la verdad, pero no le tomaba importancia pues creí que solo eran juegos ¿que tanto poder podían tener unas chicas de preparatoria?

brujaUna de las amigas, a quien llamaré Rosy, estaba enamorada de un chico con quien yo jugaba soccer, él era un poco mayor que nosotros, pero entraba a nuestra clase de química porque había reprobado, siempre se sentaba junto a Rosy, y para ser sinceros, se llevaban muy bien.



Con ayuda de las demás, le hacía conjuros a él para que también se enamorara de ella, pero al parecer no funcionaron, pues un día, él llegó con la novedad de que tenía novia, una chica que no era de la escuela.

Rosy estaba muy triste, por lo que mi novia y la otra chica le sugirieron hacerle magia negra a el chavo, para que rompiera la relación, Rosy no quería y no aceptó, porque realmente ella lo apreciaba, ademas que de las tres, ella era la más noble, o más bien la única.

Al día siguiente, mi novia me pidió que consiguiera una prenda de ese chavo, pues habían decidido ella y la otra amiga hacer el hechizo por Rosy, yo obviamente no quería, pero ella siempre me convencía de todo, no sabía por qué razón no le podía decir que no, incluso una ocasión le tuve que robar un collar a mi abuela, pues mi novia lo quería usar en la boda de su prima.



Así que durante unas retas de soccer, en la que ambos estábamos jugando, me tomé un tiempo para ir al vestidor, abrir su mochila y sacar un calcetín que encontré, se lo lleve a mi novia, y me regrese a las canchas a jugar.

Sin darme cuenta, al entregar ese calcetín fue como entregar mi alma al diablo… pues a partir de ahí mi vida se vino abajo, y la culpa me carcome día a día.

Al día siguiente, la preparatoria amaneció con la funesta noticia, de que aquel chico, a quien yo le había robado el calcetín, había muerto en un accidente de carro, fue horrible como sucedió, al igual que improbable, por lo que omitiré detalles por su privacidad.

brujaYo me quería morir, pues a pesar que no estaba seguro que era obra de la magia negra, en la cual indirectamente fui partícipe, yo sentía que si…

Así de mal como yo me sentía, Rosy también, estaba destrozada, salió llorando al baño, mi novia y la otra chica solo estaban serias en el salón, yo creo que no se imaginaban hasta donde habían llegado.

No encontraba ni las palabras ni la valentía para enfrentarme a mi novia hasta la hora de salida, cuando ella estaba sola, le pregunté si habían sido ellas, y llorando me dijo que si…

Me dijo que el hechizo que hicieron era para que él volviera con Rosy, pero había una tipo cláusula de que si no era así, solo cosas malas y muerte le llegarían a él. Eso era parte del conjuro.

Rosy dejó el periodo escolar, y ya no volvimos a verla, solo se que se cambió de escuela, yo la quería contactar para ver cómo estaba, pero mi novia no me lo permitía, pues la odiaba por haberlas dejado.



Ya se que están pensando, que tipo de persona soy, por haber seguido con esa relación, la verdad es que yo la quería terminar, pero no me atrevía, le tenía miedo, le tengo miedo…

Temía acabar como aquel chico, o peor aún, que mi familia lo hiciera.

Gracias a Dios al terminar la preparatoria me cambié de ciudad, pues logre conseguir una beca en una buena universidad, pensaba qué tal vez la distancia y el tiempo podrían hacer que ella se cansara de mí y me terminara, pero después de cuatro años no ha sido así, y creo que nunca lo será.

Cada que llegan las vacaciones debo regresar a mi pequeña ciudad, donde mi novia, a quien amo y temo a la vez, me espera.

Fuente: ElPortalDelMiedo


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