Leyendas de México (Celaya): Las marionetas del Capi Oviedo

Leyendas de México (Celaya): Las marionetas del Capi Oviedo

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Días posteriores, se despertó escuchando el sonido de los pasos de las marionetas, el zapateado se intensificaba y parecía que se acercaba a la habitación

Marionetas y el Belén de los Clicks en el Fernán Gómez – Revista PLÁCET MADRIDEn la década de los setentas, en la ciudad de Celaya, Guanajuato, habitó un hombre llamado José Oviedo, conocido como ‘Capi Oviedo’, quien se dedicaba a dar shows con marionetas en la calle Hidalgo, en el centro de la ciudad.

El espectáculo del Capi estaba conformado por 33 marionetas en un teatro adornado de terciopelo, al cual acudían niños y adultos, pues el show era muy reconocido.

Un día, después de una función, comenzó a notar hechos extraños que ocurrían, como el sonido de pasos de marionetas o éstas cambiaban de posición o lugar; al principio, el hombre pensó que estaba alucinando y lo dejó pasar, hasta que un día descubrió que dos de sus títeres, vestidos con trajes de bailarines, se encontraban tirados en el suelo como si hubieran realizado un baile, fuera de la caja donde normalmente estaban guardadas.

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El titiritero pensó que en esa ocasión se le había olvidado guardarlas; sin embargo, tiempo después, al terminar otro de los espectáculos, los ruidos de pasos de marionetas volvieron  despertarlo por la noche, se escuchaban cada vez más fuertes, como si se acercaran a su habitación, y fue en ese momento, cuando se le ocurrió mirar por la rendija que quedaba entre la puerta y el puso de la habitación y pudo ver a través de ellas, movimientos del otro lado.

El Capi, muy asustado, no tuvo valor para levantarse y salir a ver lo que sucedía, y sólo pudo rezar lo poco que recordaba del Padre Nuestro.

Al día siguiente, al levantarse, vio que los muñecos no estaban en su caja, sino regados por el piso de la casa.



Después de un tiempo que continuaron sucediendo hechos extraños, el Capi Oviedo decidió llevar a bendecir sus marionetas a la Catedral; sin embargo, esto no fue suficiente, pues un día, mientras realizaba una de sus funciones, movía una de sus marionetas que personificaba a un juez, cuando empezó a sentir una energía extraña y entonces, vio cómo la marioneta comenzaba a girar lentamente su cabeza hasta quedar girada a 180 grados.

Ninguno de los espectadores notó que el giro en la cabeza del muñeco no había sido producida por el titiritero, sólo él supo que la marioneta estaba cobrando vida delante de sus ojos, moviéndose por voluntad propia, para luego abrir la boca y hacer una mueca de horror.

Eventos celaya on Twitter: "¿Ya conocen la leyenda de las marionetas del Capi? No se pierdan la transmisión en @tv4guanajuato en su programa #UnDiaAnochecio #Celaya… https://t.co/bHFMf8RdgE"El hombre quedó paralizado y comenzó a temblar, la obra se suspendió en ese momento sin que la gente entendiera por qué, dando así la última función.

Se dice que después de ese día, el Capi no volvió a dar funciones y decidió enterrar las marionetas debajo del piso de su casa.

Finalmente el Capi Oviedo murió en 1984, a los 96 años. Tiempo después, en 1992, la cronista mexicana, Abigail Carreño Maldonado, solicitó permiso al municipio de Celaya de excavar en la casa, permiso que fue otorgado y al realizar las excavaciones, se encontró con la vieja caja de madera que, increíblemente se conservaba en buen estado y al ser abierta, aparecieron las 33 marionetas que el Capi utilizaba en sus funciones, pero había algo extraño en una de ellas: el muñeco del juez tenía la cabeza girada y la sonrisa macabra seguía dibujada en el rostro.

Actualmente, 11 de las 33 marionetas están al resguardo del Museo de Celaya, incluida la marioneta del juez, de esas, sólo cuatro son exhibidas.

Fuente: pueblandoando


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