La clave mayor del Rey Salomón, masón que domino a 72 demonios

Salomón



A Salomón se le atribuye la autoría de uno de los grimorios de demonología cristiana más famosos de todos los tiempos

SalomónEl término salomónico —que denota sabio y justo— proviene de una anécdota vinculada con el rey Salomón de Israel. Se basa en un episodio descrito en el Libro I de los Reyes, sobre cómo el monarca develó la verdad en un caso judicial. Dos mujeres, entre las que un hijo había muerto, decían ser la madre de un niño vivo. Salomón decretó que se partiera en dos al niño y así cada una tendría una parte igual.

Una de ellas inmediatamente renuncia a su argumento y prefiere que la otra se quede con el niño, lo que revela su amor  auténtico de madre frente a la codicia y la envidia de la otra. Tal vez por esto sea más reconocido el nombre de Salomón, un ejemplo de sabiduría, poder legítimo y justicia. Pero hay mucho más por explorar en su figura.

En el año 1015 a.C el mundo conoció al sucesor del rey David: su hijo Salomón, quien llegaría a ser el último monarca de Israel antes de que se dividiese. La tradición, las historias y las leyendas alrededor del nombre de Salomón han llevado su figura a colocarse entre una de las más enigmáticas en los terrenos ocultistas.

En Las mil y una noches se le describe como un monarca con cualidades de hechicero que le permitían mantener el auge en su reino y quien encarceló a numerosos ifrit o «genios» que mortificaban a la humanidad. La Biblia, el Corán  y la Torá lo describen como uno de los reyes más sabios y justos, sobresaliente por el valor de su erudición e instrucción al gobernar. Otras historias con la que se le asocia es la del Sello de Salomón o anillo de Aandaleeb, el cual, según la leyenda, fue un regalo del arcángel Gabriel y le permitía tener potestad en el mundo espiritual y dominar a los demonios. Es también su don de justicia y su pericia al aplicarla.

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Sin embargo, de acuerdo con las escrituras, al final de su reinado Salomón se desvió de los mandatos de Yahvé y cometió contra él varios pecados, entre los que se incluyen idolatría. Esto, aunado a un excesivo y extensivo impuesto monetario exigido a su pueblo, trajo como consecuencia la debacle de su tierra y la separación de 10 de las 12 tribus de Israel. Actualmente la figura de Salomón se vincula con la masonería, numerosos rituales esotéricos y una multitud de simbología del imaginario colectivo.

SalomónA Salomón se le atribuye la autoría de uno de los grimorios de demonología cristiana más famosos de todos los tiempos, La clave de Salomón, que ha quedado sepultado en los recovecos de la historia y del cual sólo se preservan fragmentos separados. Sin embargo, en el siglo XV se restituyó información y textos a partir de lo que se llegó a conservar para dar paso a La llave menor de Salomón, un libro que representa un monolito en terrenos sobrenaturales, ha inspirado infinidad de nuevos textos y es imprescindible para cualquiera que se precie de tener noción de demonología y angelología.

Gran parte de la tradición cristiana sobre los conceptos del bien y el mal en terrenos espirituales encuentran un precedente muy primitivo en las ideas plasmadas en sus páginas. Dicho libro se divide en cinco partes: Ars Goetia, Ars Theurgia-Goetia, Ars Paulina, Ars Almadel y Ars Notoria.

La primera sección, y la más famosa, conocida como «libro de los espíritus malvados», describe los 72 demonios a los que supuestamente Salomón logró controlar y encerrar en vasijas. Según el mito, obtuvo dominio de cada ente al identificar su nombre y darles órdenes (un principio idéntico aparece en el filme El conjuro 2). La descripción del libro incluye sus nombres, rangos dentro de los infiernos, poderes, jerarquías, apariencias, caracteres y sellos.

La segunda parte es algo controversial, ya que guarda gran parecido con el libro de Johannes Trithemius titulado Steganographia. En esta publicación prohibida a principios del siglo XVII se citan los nombres de los 31 espíritus que el Ars Theurgia-Goetia enseña a invocar; sin embargo, el llamado arte teúrgico-goético desarrollado en La llave menor de Salomón muestra que la naturaleza de espíritus invocados en esta sección no es ni malvada ni bondadosa, se les denomina aéreos o neutrales, y sus funciones son más bien de comunicación, manufactura de objetos y obtención de información.

SalomónEl tercer segmento es el Ars Paulina o de artes paulinas, que según las leyendas medievales fue descubierto por el apóstol San Pablo y su enseñanza es un mezcla de lo que hoy se conoce como astrología con angelología. Sin embargo tiene tintes religiosos del cristianismo primitivo que le otorgan un cariz muy particular. Consta de dos secciones: en la primera se describen los ángeles que «gobiernan cada hora del día»; es decir, a los que se puede acudir dependiendo de la hora del llamado. También incluye la manera de invocarlos, sus servicios, sus naturalezas y su relación con cada unos de los planetas. El segundo capítulo trata la relación entre los ángeles y los signos zodiacales, explica cómo los elementos de la naturaleza dividen las constelaciones y el patronazgo que cada uno de esos ángeles tiene para los que nacieron bajo su signo.

Ars Almadel, como su nombre lo indica, habla sobre la elaboraciones de almadeles, que son tablillas de cera que sirven para «escudriñar» o meditar. El diseño de la tablilla y su uso están dispuestos para tener contacto angélico. Según el libro, se pueden pedir favores de buena naturaleza. Se incluyen detalles como los nombres de los entes que pueden ser invocados así como las fechas más propicias.

Finalmente el Ars Notoria, o libro de las oraciones, es la sección más antigua y contiene rezos que mezclan el griego y el hebreo. Además contiene cierta tradición cabalística que sirve para la comprensión de las cuatro artes anteriores.



Conforme las traducciones se extendieron y la variedad de ediciones alcanzó su cumbre, la autenticidad del Lemegeton Clavicula Salomonis empezó a ser cuestionada. Históricamente se le fueron adicionando contenidos como las famosas ilustraciones de los demonios de Louis Breton, mientras que ciertas partes fueron suprimidas o intervenidas sin el la supervisión profesional adecuada. La simbología y los nombres se consideran como auténticos y originales. Lo mismo sucede con las  oraciones, sellos y las imágenes del círculo, triángulo y hexágono salomónicos.

Aun así esto ha hecho que rastrear el origen del libro sea una labor imposible. Muchas veces esto conlleva a que el texto cargue un aire de misticismo falso. Sin embargo, por sí sola la escritura representa una obra de carácter enigmático para los coleccionistas, mientras que para los creyentes es la epítome del conocimiento oculto y representa una carga de responsabilidad inmensa si se decide poner en práctica. La llave menor de Salomón contiene intrínsecamente una riqueza maravillosa de valor histórico. Al leerlo se comprenden muchas cosas sobre la concepción actual del ocultismo y la brujería para ir más allá y adentrarse a terrenos aún más antiguos, como la teúrgia griega. Un ejemplar enteramente entretenido si se lee con la concepción adecuada de su origen y con las cauciones que implican las posibles inexactitudes de cada traducción y edición.

Fuente: angeologia


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