Especial Mujer Casos de la vida real: El niño del contenedor

Especial Mujer Casos de la vida real: El niño del contenedor

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Mencionó que cuando lo conoció notó que había algo “extraño” en él, testificó que vio al niño con moretones y que el trato que se le daba no era el mejor

El caso tiene lugar en Aguascalientes, México.

El 12 de noviembre de 1999 en la calle 28 de agosto se encontró en un contenedor, el cuerpo sin vida de un menor del sexo masculino, envuelto en un mantel con motivos navideños y una colcha con motivos florales, dentro de una caja de cartón.

La caja de cartón presentaba las siguientes características: color blanco con cinta adhesiva canela de color café observándose que esta circunda la caja a manera de flejarla, tenía impresa en sus caras laterales la siguiente leyenda a tinta azul, HUEVO SAN JUAN teléfono 51327,50440 San Juan de los Lagos, Jal.

Se observó además en el lugar de los hechos una navaja con cacha roja y envaramientos de líquido color rojo, dentro del contenedor se encontraron además bolsas de basura, las cuales no fueron considerados indicios asociativos, para que posteriormente el conjunto de criminalistas fijaran el lugar de los hechos, la posición que guardaba el menor dentro del contenedor así como algunos indicios encontrados en torno al cuerpo como fueron un mechón de cabellos el cual al realizarse el examen correspondiente no coincidió con ningún tipo de cabello en relación al crimen.

El niño portaba una camiseta con ilustraciones de los 101 dálmatas, como única vestimenta. Todos los indicios asociativos recabados en el lugar de los hechos fueron suministrados a los diferentes laboratorios para los estudios científicos correspondientes.

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Estudios Periciales

A la revisión externa del cadáver se observó la presencia de múltiples lesiones equimoticas (moretones), los cuales presentaban diferentes coloraciones lo que indicaba que estas fueron infringidas en diferentes tiempos. Se realizó además estudios radiológicos para descartar fracturas óseas. Los forenses al practicar la necropsia precisaron como causa de la muerte un traumatismo cráneo-encefálico severo, traumatismo requimedular cervical con sección de la medula espinal y estallamiento de la vejiga.

En lo correspondiente al departamento de Química forense se realizaron los exámenes ya protocolizados para este tipo de homicidios los cuales algunos de ellos se conservaron para posteriores confrontas como es el caso de la huella genética (ADN).

En lo que respecta al perfil de la víctima de acuerdo a la forma y el estado en que se encontró así como los resultados de la necropsia en cuanto a las lesiones, se denotan características propias de un menor que presenta el Síndrome del niño maltratado.

Líneas de Investigación 

De acuerdo a la Fiscalía del Estado, agentes ministeriales entrevistaron a Irene de Luna Gallegos, quien trabajaba en la calle 28 de Agosto y dijo que aproximadamente a las 7:55 horas vio a un sujeto bajar de un taxi con una caja de huevos que iba y venía hacia el contenedor sin percatarse de su paradero debido a que continuó barriendo la calle.

Con esos datos, los agentes se dieron a la búsqueda de un taxista que a esa hora hubiera dejado pasaje con una caja de huevos en la calle 28 de Agosto, y se logró hacer contacto con el Sr. Jesús Muñoz Macías quien informó que el 12 de noviembre de 1999 manejaba el taxi número 2187 como a las 7:25 horas frente a la Central Camionera, cuando un individuo le solicitó que lo llevara rumbo a la Estación del Ferrocarril, lugar en el cual le ordenó «metete por la 28 de Agosto», hecho lo cual le dijo «aquí déjame» y le pagó 13 pesos por el servicio.

Con las referencias de dichos testigos el perito dibujante procedió, a solicitud del Agente del Ministerio Público a elaborar el retrato hablado de un sujeto de 35 años de edad aproximada, delgado, alto con y sin cachucha.

Se agotaron más de 30 líneas de investigación entre las que destacan las siguientes, según la Fiscalía.

Falsas esperanzas

Otra versión que investigaron los ministeriales fue la del corresponsal de Televisa quien dijo que se había secuestrado a un niño en la ciudad de Veracruz de nombre Pedro Vera en 1999,  por el cual sus padres pagaron el rescate. La Procuraduría de dicha Entidad logró detener a los miembros de la banda de secuestradores, que dijeron haber dejado al menor en la Sierra de Veracruz sin que a la fecha se le haya localizado,  de cualquier modo agentes ministeriales de esta Entidad se trasladaron a Ciudad del  Alamo, Veracruz, donde se obtuvieron muestras de sangre, habiéndose practicado exámenes genéticos en el Distrito Federal que resultaron negativos en comparación con el Niño del Contenedor.

También se llegó a vincular con otros casos de niños desaparecidos de lugares cercanos a la escenas e incluso de otros estados, todas dando un resultado negativo.

El sepelio

La consternación que el hallazgo del Niño del Contenedor provocó en Aguascalientes fue enorme y también animó sentimientos de protección en la gente que solicitó se le diera cristiana sepultura. Así las cosas, el 6 de enero del 2000 se entregó el cadáver a la señora Margarita Alonso de Barranco, con domicilio en la calle Jesús Romo Armería 215 del Fraccionamiento López Portillo, quien se encargó de darle sepultura.

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La resolución del caso

La Policía Ministerial logró investigar que en la ciudad de Jalpa, Zacatecas vivió un matrimonio con un hijo de aproximadamente 4 años de edad al que constantemente maltrataban, ya que a decir de los testigos sus progenitores llegaron al grado de forzarlo a que permaneciera hincado sobre piso pedregoso durante varias horas, además de bañarlo con el chorro de agua de una manguera en las noches y en plena calle por lo que los vecinos casi cotidianamente le escuchaban llorar.

Se supo que el nombre del padrastro del menor era Francisco Javier López González y la madre Liliana Lucero Mercado González.

Se investigó y se logró saber que él se dedicaba  a dar clases en una Asociación de Estudios Gnósticos, cuya sede se encontraba cerca de la calle 28 de Agosto por lo que se investigó al líder  quien dijo que carecía de datos en razón de que dicha agrupación había sufrido una diáspora y muchos de sus miembros habían formado pequeños nuevos grupos.

Entonces la Policía Ministerial inició una investigación que la llevó a localizar a Dionisio Pérez Temoztli, quien informó que daba clases en la Asociación y que había cambiado su lugar de residencia en Jalpa, con Francisco Javier López González, el cual venía de Huachinango, Puebla. Se recabaron datos de la abuela del niño de nombre Araceli González Becerra, abogada radicada en el Distrito Federal, lugar al que se trasladaron elementos de la Fiscalía y donde manifestó ser la madre de Liliana Lucero Mercado González, quien había dado a luz a un menor, procreado con Andrés Amador Garrido, al cual le pusieron por nombre Dylan Rhandal Mercado y que cuando el niño tenía 3 años Lucero contrajo matrimonio con Francisco Javier López González en Huachinango, Puebla, de donde al poco tiempo se fueron a vivir a Jalpa, Zac.

De esa localidad le llegaron noticias a la abuela de que dicho sujeto maltrataba a su nieto, motivo que la llevó a Jalpa para tratar de obtener la guarda y custodia del menor dirigiéndose al DIF, por lo que al enterarse su hija de su presencia escapó de Jalpa llevándose consigo a Dylan Rhandal y allí la abuela les perdió la pista. La misma abuela del menor identificó la colcha en la que apareció envuelto el niño, ello por haber pertenecido a su familia desde hacía más de 20 años.  Identificó también al niño por lo que se llevaron a cabo pruebas de ADN con base en muestras de la propia abuela, del abuelo y la tía del menor con lo que quedó demostrado que el niño encontrado en el contenedor efectivamente era Dylan Rhandal Mercado, de 4 años.

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Continuando con la investigación se verificó que los probables responsables trasladaron su residencia a Nochistlán, Za., donde permanecieron solamente unos meses para luego trasladarse a vivir en Teocaltiche, Jal. A mediados de noviembre de 1999 Lucero estaba a punto de dar a luz a su segundo hijo, producto de su relación con Francisco Javier López González,  estableciéndose que el primer parto de esa relación fue atendido únicamente por el propio Francisco, de lo que se desprende que su intención era hacer lo mismo en este segundo parto, mismo que se había complicado pues se trataba de un parto gemelar, según manifestaron algunos vecinos. De aquí se deduce que sucedió el hecho de golpear y matar al menor, por parte del padrastro, de la madre o de ambos.

La búsqueda

Se hizo la intensa búsqueda que hicieron Agentes del Ministerio Público y Agentes de la Policía Ministerial en decenas de ciudades y poblaciones en los Estados de Jalisco, Zacatecas, Michoacán, Colima, Guanajuato, San Luis Potosí, Tamaulipas, Estado de México y el Distrito Federal para ubicar el paradero del probable responsable, Francisco Javier López González. Se pidió también la colaboración de las Procuradurías de todo el país, lo que permitió establecer que el presunto responsable estuvo durante 6 meses en Teocaltiche y luego durante dos meses y medio en  Guadalajara en donde preguntó por los trámites para adoptar a un niño manifestando que había perdido a su hijo y que por esa razón quería adoptar un menor, por lo que materialmente se recorrieron los Municipios de Huentitlán de Arriba y Huentitlán de Abajo, toda vez que manifestó que esos eran los lugares de su residencia.

Habiéndose entrevistado a más de 250 personas en casi una docena de Entidades con el ánimo de dar con la ubicación de Francisco Javier López González se solicitó a la población su ayuda para lograr la captura de este hombre originario de Huachinango. Se estableció que tuvo un primer matrimonio con Anabel de la Cruz Hernández, en Arteaga, Coahuila, con la cual procreó un hijo mismo que murió en circunstancias sospechosas cuando apenas tenía dos años, refiriéndole  su esposa que el niño había caído en su andadera por las escaleras en su domicilio en su casa de Encarnación de Díaz, Jal. situación que vino a provocar la separación de Anabel.

Según la Fiscalía del Estado, Francisco Javier tenía ocupaciones diversas, además de ser instructor gnóstico.

En su patrón de personalidad destacaba su habilidad para obtener préstamos o bienes a crédito, sin cubrirlos ya que en todas las poblaciones donde vivió dejó grandes deudas que contrajo por su precaria situación económica debido a que casi no trabajaba.  Sus vecinos lo catalogaban como un hombre casi huraño, esto es, muy poco comunicativo y posesivo con su esposa e hijos a los que nunca dejaba salir solos de la casa pues él tenía que acompañarlos. Tenía problemas visuales con uno de sus ojos y solía usar pantalones de vestir y camisa de manga larga con corbata.

Buscados por el FBI

Liliana Lucero Mercado González, (madre del menor)

Francisco Javier López Gonzáles (padrastro)

Quienes se presume podrían haber entrado ilegalmente a Estados Unidos y haber asumido una identidad falsa para evadir a la policía que ya los buscan en ambos lados de la frontera.

Cualquier información que lleve a la captura de estos sujetos favor de llamar a la oficina local de FBI al (310) 996-3343 o visita la página www.fbi.gov. Y si se encuentra en el extranjero favor de contactar la Embajada de Estados Unidos más cercana. contenedor contenedor contenedor

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Fuente: cobos

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