Diccionario de los demonios femeninos: Las mujeres del infierno, Parte 3

Diccionario de los demonios femeninos: Las mujeres del infierno, Parte 3

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En la Edad Media los demonios femeninos de volvieron omnipresentes portando el arma más peligrosa para la moralidad medieval: El Sexo

A continuación te presentamos la tercera parte de los demonios femeninos que nada tienen que envidiar a los demonios masculinos.

Lista de demonios femeninos 3era parte:

  • Quimeras:  señoras de la imaginación.

En la mitología griegaQuimera (Χίμαιρα, que literalmente significa «animal fabuloso») era una criatura espeluznante, hija de Tifón y de Equidna, que erraba por las regiones de Asia Menor aterrorizando a los pueblos y devorando rebaños enteros.

Finalmente fue derrotada por el héroe Belerofonte, asistido de cerca por Pegaso, el caballo alado.

Su descripción varía según los comentaristas. Homero, que como ya vimos sospechaba maliciosamente de su existencia, sostiene que por delante era un león, por el centro una cabra, y el resto respondía a la estructura sinuosa de los ofidios.

Los mitólogos asumen que Homero quiso decir que la Quimera tenía cabeza de león, cuerpo de cabra, y cola de serpiente.

Quimera
  • Tamar: la reina del desprecio femenino.

Los mitos hebreos identifican su nombre con las palmeras, árbol generoso con el viajero pero de existencia solitaria. En los mitos bíblicos aparece en varias ocasiones, siempre asociada a la frustración y al maltrato de la condición femenina por parte de caballeros intolerantes.

Estaba inconvenientemente casada con Onán (grandis jeropae), aquel hombre famoso por autoabastecerse de placer. Su obsesión por el goce manual era tan intenso que se negó a poseerla, siquiera a propiciarle caricias y besos que la acerquen a la vecindad del éxtasis.

Hasta entonces había sido una esposa de comportamiento intachable, pero la ausencia de afecto la trastornó de tal forma que decidió seducir nada menos que a su suegro, hombre de probada virilidad.

Según el mito bíblico, para llevar a cabo su cometido Tamar se disfrazó de prostituta, aunque su objetivo no era únicamente saciar su deseo, de placer y de venganza, sino acceder a la maternidad.

Tamar
  • Vepar: la sirena que se enamoró de un hombre mortal.

Vepar es el nombre vulgar con el que esta sirena suele aparecer en los arrecifes y acantilados para alentar a los solitarios que, como ella misma, prefieren la brisa y el rumor de las olas sobre el ruido inarticulado de las ciudades.

Como toda sirena que se precie de tal, Vepar selecciona cuidadosamente a los hombres con los que se contacta. Elige sobre todo a los espíritus sensibles pero tampoco desprecia la tristeza recia del marino.

Es una amante cálida, atenta y peligrosamente pasional. No obstante, no exige lo mismo a sus amantes. Por el contrario, prefiere los temperamentos introspectivos, bucólicos, y cierta tristeza indefinible que los vuelve inapropiados para la continuidad del romance.

Sirena

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  • Yecum: la seductora de ángeles.

Fue la encargada de frustrar el intento, adoptando la forma de la más atractiva y seductora de las mortales, por lo que los seres angélicos perdieron todo interés en las mujeres y se enamoraron al unísono de ella; haciendo cola incluso para poseerla uno detrás de otro.

No es este el único caso, pero sí uno de los más curiosos, en el que las huestes del demonio parecen colaborar con los planes divinos, y utilizan sus múltiples capacidades para impedir que el desorden se apodere de la armonía de la Creación.

Yecum
  • Zalir: la patrona de las lesbianas.

Demonia que reina sobre las relaciones lésbicas.

Cuida y adoctrina a sus discípulas con un amor que va mucho más allá de lo meramente sexual. Incansable, no obstante en su deseo de mujeres, hasta se afirma que no discrimina a sus amantes ni por su edad ni por su belleza. No establece preferencias ni categorías.

La variedad y la sutileza de lo femenino tiene en ella su confirmación y su espejo.

Zalir
  • Zar: el demonio que solo posee a las mujeres casadas (para vengarse de los hombres)

Su nombre es Zar, y habita en los antiquísimos mitos de Medio Oriente. Es un espíritu o demonio que solo posee a las mujeres casadas. ¿Por qué? Porque odia a los hombres en general, y en particular a los maridos desatentos, indiferentes, y en ocasiones completamente ineficaces para el amor.

Este odio visceral de Zar por los hombres se traduce en un tipo de posesión inaudito. Rara vez se la detecta como una personalidad foránea en la mujer poseída, lo cual le brinda una excelente oportunidad para todas las esposas oprimidas de vengarse de sus maridos.

Zar
  • Zemunín: la patrona del oficio más antiguo del mundo.

Demonio femenino protectora de cortesanas y prostitutas, y en general de toda mujer que pueda ser considerada como tal, por sus circunstancias o por la moral dominante en la sociedad en la que le haya tocado vivir.

No hace distinciones de rango, prestigio o clase social, ni juzga jamás a sus difamadas amigas, a las que atiende con celo maternal cuando se encomiendan a su amparo.

Zemunín
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