Diccionario de los demonios femeninos: Las mujeres del infierno, Parte 2

Diccionario de los demonios femeninos: Las mujeres del infierno, Parte 2

Normalmente las personas asocian a los demonios con ángeles caídos, seres del infierno y del bajo astral

  • Halrunesias, la habitante de la mandrágora
Halrunesias

Desde siempre la mandrágora estuvo asociada a la magia. Sus propiedades esotéricas son descritas minuciosamente en la Biblia y otros libros prohibidos.

No obstante, y a pesar de sus apariciones regulares en el universo del ocultismo, la Mandrágora posee sus propias historias y anécdotas, muchas de las cuales solo han sido consignadas esporádicamente por herbolarios verborrágicos.

Se dice que en el interior la Mandrágora, cuya apariencia externa simula la silueta humana, habitan espíritus femeninos antiquísimos.

Algunos les atribuyen incluso la maternidad de los Hunos, pueblo duro y feroz de las estepas asiáticas. Otras versiones sostienen que los espíritus femeninos de la Mandrágora fueron alguna vez parte del harén itinerante del odioso Tamerlán.

En definitiva, no era sencillo mantener conformes a los espíritus de la mandrágora, normalmente de carácter imprevisible. Cuando no se las atendía regularmente estas estatuillas comenzaban a aullar de forma aterradora, presagiando toda suerte de desgracias. demonios demonios demonios demonios demonios demonios demonios 

Otras leyendas identifica a las mandrágoras y sus espíritus con intrincadas virtudes proféticas. Sus raíces —recordemos— reproducen vivamente la forma humana, y en consecuencia gozan de un protagonismo indiscutible en la herborística esotérica; no sólo debido a sus propiedades mágicas sino a su origen divino.

  • Is Dahut: la amante insaciable

Hiram Solo (Solo Hiram) on Twitter: "condenables actos mórbidos, con lo  cual se la ha considerado como una de las primeras y más poderosas súcubos  de la mitología, a excepción de Is

Is Dahut fue denunciada como súcubo a lo largo de toda la Edad Media, ya que su espíritu libidinoso se encarnó en una princesa bretona de Cornualles que pasó a la historia como la mujer más insaciable que halla existido.

Las crónicas vociferan que el apetito erótico de Is Dahut era tan desproporcionado que llevó a la muerte por agotamiento a todos los nobles y guerreros de la corte del rey Gradlon, su padre, hecho que colmó la paciencia del regente y debilitó notablemente las defensas del reino.

Ahora bien, en este punto conviene hacer un alto. La leyenda de Is Dahut está fuertemente vinculada al mito de la Atlántida, aquella ciudad perdida en medio del océano cuyo nombre parece reverberar a lo largo de todas las mitologías. demonios demonios demonios demonios demonios 

En primer lugar, Is Dahut es una deformación medieval del verdadero nombre de aquella doncella de amoríos implacables. Su nombre original era Ahes, llamada Dahut únicamente por su padre. La leyenda sostiene que Ahes estaba perdidamente enamorada del mar, por lo cual le pidió a su padre, el rey Gradlon, que construyera para ella una ciudad marítima.

De este modo fue construida la ciudad de Ys, cuyos cimientos se aferraban al fondo del mar como imponentes tentáculos.

  • Lamasthu: diosa babilónica de los vampiros 

Lamashtu | Mother of Monsters and Killer of Children, Lamash… | Flickr

 

Lamashtu —también conocida en Lamartu en Arcadia, y Dimme en Sumeria— se le atribuye ser la primera diosa babilónica de los vampiros, cuyo nombre se convirtió en sinónimo de horror y espanto en casi todos los pueblos mesopotámicos.

Lamashtu es representada como una criatura híbrida: hirsuta, con cabeza de león (o de pájaro), dientes y orejas de burro, garras y uñas de bronce, entre otros rasgos espeluznantes. Sin lugar a dudas, las representaciones de Lamashtu son las más inquietantes de toda la mitología mesopotámica. También se la describe montando un burro infernal, amamantando a un perro y a un cerdo mientras sostiene un par de serpientes bicéfalas.

Hace 4,000 años, en la Antigua BabiloniaLamashtu ascendió definitivamente al panteón vampírico como hija de Anu, dios del cielo, parentesco que no alcanza a explicar por qué Lamashtu eligió vestirse con los atuendos más contrahechos de la naturaleza.

Pocos se atrevían a pronunciar el nombre de Lamashtu en voz alta. Se refería a ella a través de epítetos horrorosos, como la Secadora de Ríos, la que Arrasa las Cosechas o el Negro Horror de la Noche. Cuando Lamashtu necesitaba alimentarse atacaba directamente el corazón de las aldeas. Como un viento frío, rastrero, que erosiona los pastos chatos del páramo, Lamashtu recorría los poblados en búsqueda de mujeres embarazadas, apetito que compartía con otra diosa de los vampirosLilith.

  • Lamia y el mito griego de las Mujeres Fatales
Arturo Siso Sosa: www.resistenciav58.com Criaturas de la Mitología Griega:  Lamia
Lamia

Lamia fue el blanco preferido de los prejuicios de una época que redescubrió los mitos clásicos y los condenó sin entenderlos realmente. Se la asoció inmediatamente a la brujería, es decir, a los hipotéticos e incomprensibles aspectos «negativos» de la femineidad.

La desdichada Lamia aparece como una criatura enajenada desde el génesis del mito, y no de manera injustificada. 

La vengativa Hera, celosa de los amores clandestinos de Lamia y su marido, Zeus, mató a casi todos los hijos que había concebido ilegítimamente con el dios. La única que logró escapar a la masacre fue Escila.

Lamia también era conocida bajo el nombre Anatha. Una de sus habilidades consistía en remover sus ojos a voluntad; incluso llegó a asistir a varios héroes prestándoles sus agudos globos oculares.

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  • Lilim: los hijos de Lilith

Al huir del Edén, Lilith vivió un romance fulminante con el demonio Samael, con quien tuvo una numerosa descendencia. Pero Dios, en su infinita ira, se alarmó ante la posibilidad de que los hijos de Lilith invadieran cada rincón del orbe, de manera que reafirmó el castigo y la condenó a parir cien hijos cada amanecer, por toda la eternidad, los cuales morirían inevitablemente a la medianoche.

Estos hijos, cuya vida se prolonga durante apenas durante un día, son los Lilim.

En venganza por la masacre diaria de sus hijos, Lilith se apropia de niños recién nacidos y se ensaña particularmente con las mujeres embarazadas, a quienes aborrece por representar la herencia de Eva. Los Lilim, por su parte, cometen toda clase de tropelías hasta la medianoche, momento en el que retornan definitivamente a la tierra.

Para muchos, los Lilim integran dos de las razas y clanes de vampiros con peor reputación dentro de los grimorios y libros prohibidos de la Edad Media: los súcubos e íncubos.

Los lilim: hijos de Lilith. | ☪Misterio Y Terror Paranormal Amino

  • Monosón: la demonia del tarot

Minosón figura en los grimorios y libros prohibidos de la Edad Media míticos como patrocinadora oficial y protectora de los juegos de naipes.

Su fama es considerable entre fulleros, tahúres e ilusionistas; ya que la tradición le asigna cierta admiración por los expertos en el arte de la trampa.

A veces, como forma pago por sus favores, que se enmascaran bajo la figura caprichosa del azar, Minosón les impone a sus devotos un estricto régimen de satisfacción amorosa.

Los que afirman haberla poseído testimonian de forma unánime que su voracidad es insaciable.

Minosón también es asociada frecuentemente a las tarotistas. Suele establecer con ellas una amistad íntima y fraternal, de mujer a mujer, y les ayuda a despejar sus dudas y a mostrarse lúcidas y seguras en sus premoniciones.

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  • Nahama: La que otorga el consuela y madre de los ángeles caídos

Nahama es la hermana del impío Tubal, el enjuto nieto de Caín que enseñó a los hombres el arte de la metalurgia y parte de la más antigua genealogía de los derrotados del Edén.

Es también una súcubo de características singulares, ya que renueva su encarnación entre los hombres desde hace milenios.

Nahama ejerce la vida cotidiana de una mujer mortal. Pasado cierto tiempo en un sitio determinado debe migrar para no despertar sospechas sobre su incorruptible juventud.

Se cree por eso Nahama es la protagonista reincidente de muchos relatos de mujeres fantasmales, en general forasteras, que tras encender amores fulminantes y provocar escándalos y disturbios huyen dejando detrás un vago rastro de incertidumbre.

El Talmud posiciona a Nahama como una de las cuatro madres primordiales de los ángeles caídos. No obstante y pese a su extensa relación con los hombres mortales, su sexualidad humana es irremediablemente estéril.

Para agregar un dato curioso (al menos para los amantes de las paradojas lingüisticas) diremos que Nahama significa «la que otorga el consuelo». Si a ello le sumamos la propiedad estéril de sus caricias, no será difícil asociarla como patrocinadora inequívoca de las maniobras de satisfacción personal.

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  • Noctícula: diosa francesa de los vampiros

Llamada poéticamente La Diana de Galia, Noctícula fue la gran exponente de las vampiresas de Francia durante la Edad Media; heredera de Bensoziadiosa gala de los vampiros cuyo origen se remonta a la noche de los tiempos.

El culto a Noctícula como diosa de los vampiros alcanzó su apogeo en el siglo XII d.C., fecha que coincide con la explosión de juicios y persecuciones inquisitoriales a la brujería; aunque ella misma jamás fue una entidad popular en estas reuniones, quizás, debido a su cálida relación con sus acólitos.

Noctícula fue, según anota el demonólogo Johann Weyer en su libro prohibidoDe Praestigiis Daemonum (De la ilusión de los demonios, encantamientos y venenos), consorte fluctuante de los demonios Asmodeo y Belcebú, a quienes obligaba a tributarle los sacrificios que recibían de sus devotos, ya que ella solía mostrarse amable y piadosa con los suyos.

El ciclo de alimentación de Noctícula coincide con las fases lunares, y de todas las razas y clanes de vampiros de la Edad Media es la poseedora de la dieta más abominable.

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  • Perisas: Las hadas de la muerte

Las Perisas pertenecen a una especie de hadas que surgieron durante el apogeo cultural del zoroastrismo, relacionadas con las repugnantes Torres del Silencio, dónde los cadáveres de los ejecutados se descomponían lentamente al aire libre.

Recordemos que el zoroastrismo considera al cadáver humano como un objeto impuro, por lo cual se prohíbe que entre en contacto con los elementos puros de la tierra, por ejemplo, el fuego.

Por esta razón los cuerpos eran depositados en las Torres del Silencio, edificios donde la carne corrupta era consumida prolijamente por los buitres y los vientos áridos del desierto.

Ahora bien, los restos de estos festines abominables normalmente eran dispersados por el viento, lo cual sería una verdadera desgracia si no existieran las oficiosas Perisas.

Estas hadas se encargan de que el proceso de putrefacción no altere el normal comportamiento de la tierra, en definitiva, la fuente nutricia de todos los seres vivos. Con el tiempo, las Perisas fueron abandonando paulatinamente su oficio sepulcral para adoptar ocupaciones más espirituales.

Ya no se las vio revoloteando sobre las torres y aspirando las cenizas de los cadáveres, sino como intermediarias entre las ansiedades humanas y su destino final.

Desde entonces las Perisas custodian el paso de la muerte, es decir, los primeros instantes en donde el alma desencarnada atraviesa los velos de una confusión tan fuerte que, en primera instancia, lo hace a dudar sobre su condición de espíritu.

Acompañan pacientemente al espíritu en su transición desde lo burdo y finito hacia lo desconocido. Tal vez por eso durante la Edad Media se las conoció como las Hadas de la muerte.

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  • Perséfone: Reina del inframundo

Perséfone es hija de Zeus y Deméter, es decir, parte de la estirpe más noble de dioses, aunque ella siempre se mostró reacia a los placeres cortesanos del Olimpo. Su figura seductora fue cortejada por muchos dioses principales, entre los cuales se destacan Apolo y Hermes.

Todos ellos fueron rechazados, tanto por Perséfone como por su madre, celosa guardiana de los atributos de su hija. Ambas preferían vagar juntas por los campos, alejadas de los hombres y los dioses.

Cierto día, Perséfone y sus ninfas —o como lo afirma la tradición homérica, junto a Atenea y Artemisa— recogían flores silvestres en un prado del Enna, actualmente Sicilia, cuando de repente la tierra comenzó a temblar. De las profundidades de una grieta surgió un caballero negro en su carro de bronce. Hades, Señor del Inframundo y hermano de Zeus y Poseidón.

Así relata este encuentro el poeta John Milton en el libro VI de El paraíso perdido:

Ni ese bello campo de Enna
Donde Proserpina, recogiendo flores,
Era ella misma la más bella flor,
Y fue raptada por el oscuro Dis (un epíteto de Hades)
Con tanto dolor para Demeter
Que la buscó a lo largo del mundo.

Aprovechando el horror que imponía su presencia, Hades raptó a Perséfone y la arrastró hacia los abismos. Cuando Demèter se enteró el universo entero se recogió en llanto. La creación parecía acompañar su dolor maternal, y hasta las semillas se negaron a crecer, convirtiendo los verdes campos verdes en áridos desiertos.
 
PERSÉFONE » La diosa del inframundo de los Griegos

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