De leyendas México: La leyenda del perro del Diablo

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Cuenta la leyenda que él hombre al ver a los ojos a esta bestia enloqueció y tuvieron que internarlo en un hospital psiquiátrico

Se dice mucho alrededor del mundo sobre las leyendas de México, asimismo, las más famosas se han vuelto virales y de ellas se sacan producciones cinematográficas, puestas en escena y libros. Sin embargo, hay historias aterradoras que sólo los locales conocen, una de ellas es esta leyenda: “El perro del diablo”, que con seguridad, te erizará la piel.

En un pueblo de México, sin saber con exactitud cuál, se encontraba una casa pequeña y muy pobre; en dicho lugar, vivía una señora de aspecto tenebroso, completamente sola.

La gente temía acercarse al lugar, pues la casa estaba custodiada por dos perros de aspecto salvaje, eran muy grandes y daban bastante miedo. Mientras que, por el día, los niños se acercaban a jugar con ellos, cuando caía la noche, no paraban de aullar y de ladrar con gran fuerza, tanta, que hasta erizaban los vellos de los vecinos.

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Nuevos vecinos llegaron al lugar

Así pasaban los días y las noches, una tras otra, uno delante del otro y pese al hartazgo de los vecinos, nadie se atrevía a decirle nada a la señora. Al paso de dos años, llegó al pueblo un joven junto con su familia, ellos también tenían un perro, de esos que tienen el pelo chino y son blancos. Sin embargo, apenas llegaron, el perro comenzó a ponerse nervioso.

Cuenta la gente del lugar que la primera noche de esa familia en aquel pueblo fue un tanto difícil, pues no estaban acostumbrados al ruido y lo único que querían era descansar. El hombre, harto del ruido y con deseo de dormir, decidió acercarse hasta la casa de su vecina para pedirle amablemente que hiciera callar a sus perros. Jamás se imaginó lo que vería al cruzar la puerta.

El joven abrió y notó algo sumamente extraño, el tamaño de los perros era gigantesco y sus ojos se teñían de rojo. Ante los ladridos feroces de sus canes, la mujer salió de su habitación y el joven se espantó, pues ella parecía venir del mundo de los muertos.


“Señora, necesito dormir” dijo el joven, entre asustado y siendo amable. “Sus perros no dejan que mi familia descanse”, agrega; la señora mira fijamente al muchacho y le sonríe macabramente. “Yo no puedo hacer que callen, ellos deciden cuándo hacer silencio” responde la anciana con una voz sutil y temblorosa.

Tras pasar el día, apenas empezó a atardecer y los vecinos notaron que uno de los canes ya no estaba. Esto llamó la atención del pueblo, especialmente del joven, pero en ese momento no le dio mayor importancia. Por fin podían dormir y creyeron que el perro simplemente había muerto por su edad.

Lo peor estaba por ocurrir

Sin embargo, mientras el joven dormía, escuchó ruidos dentro de su propia casa y apenas bajó la escalera, se encontró con el perro en el vestidor. Cuenta la leyenda que el hombre vio directamente a los ojos rojos de la bestia y enloqueció; sus familiares escucharon su delirio y bajaron también, pero ya era tarde.

En consecuencia, tuvieron que internarlo en un hospital psiquiátrico, pues estaba lleno de sangre y tenía rizos blancos en la boca, la familia declaró que se comió a su perro masacrándolo a mordidas y efectivamente, no había nada ni nadie, tan sólo él.

Así, el joven sólo enloqueció de un día para otro y sus ojos se volvieron rojos, convirtiéndose en “El perro del Diablo” quien sigue sin dejar dormir a sus compañeros de psiquiátrico, ladrando y aullando todas las noches.

Fuente: leyendas


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